Los cinco puntos del calvinismo (V): Gracia irresistible

La gracia irresistible es el cuarto de los cinco puntos del calvinismo y expresa la imposibilidad que tiene el hombre de resistirse a la salvación que Dios tiene preparada para él.

Los llamamientos externo e interno

En la Escritura se distinguen dos llamamientos: el llamamiento externo y el llamamiento interno.

Se denomina llamamiento externo a la presentación y oferta universal de salvación en Cristo a los pecadores, a fin de obtener el perdón de los pecados y la vida eterna por la fe. Está implícito en algunos pasajes bíblicos, como en la gran comisión apostólica, en la cual nos conmina a todos los cristianos a predicar el Evangelio a todo hombre (véase Marcos 16:15 y ss.).

Por el contrario, el llamamiento interno lo realiza el Espíritu Santo únicamente a los elegidos (por lo tanto, es particular, en contraposición con el externo), llevándolos al arrepentimiento y a la regeneración interior, a fin de ser salvos. Este llamamiento es eficaz, es decir, no se puede resistir, dado que Dios los ha elegido para ser salvos desde antes de nacer.

Sólo los elegidos reciben el llamamiento interno

En la epístola a los Romanos el Apóstol Pablo habla sobre la elección que Dios hizo de Jacob antes de nacer, en contraposición con su hermano Esaú. En este contexto afirma que «como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia» (Romanos 9:13-16). Juan afirma que los que creen en su nombre «no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios» (Juan 1:13). Estos pasajes dejan claro que la elección o no no depende de nosotros, sino de la Voluntad de Dios.

¿Llamamiento externo a los reprobados?

Podríamos preguntarnos por qué Dios realiza el llamamiento externo también a los seres humanos no elegidos para la salvación. Algunas de las razones que podría darse, teniendo en cuenta siempre de que se trata de una especulación, son las siguientes:

  • Dios tiene derecho absoluto sobre su creación. Esto quiere decir que, aunque no vayan a salvarse todos los seres humanos, todos tienen la obligación de obedecer su voluntad, y para conocerla alguien les tiene que anunciar el Evangelio.
  • El llamamiento externo es un medio para anunciar el Evangelio también a los elegidos. Dado que los predicadores no pueden saber quién es elegido y quién no, es obligado anunciar a todos el Evangelio.

Conclusión

Dios se vale de dos llamamientos, el externo y el interno, para que su Palabra llegue a todos los seres humanos, siendo únicamente los elegidos los que reciben el llamamiento interno y los que se salvan. Los elegidos no pueden resistirse a ser elegidos, puesto que, como dice la Palabra, la elección no depende de ellos, sino de Dios.