Los cinco puntos del calvinismo (IV): Redención limitada

En este artículo discutiremos si Dios tuvo como propósito salvar de entre todos los hombres únicamente a los elegidos.

Nótese que en este artículo no vamos a discutir:

  • Si el sacrificio de Cristo fue suficiente para la salvación de todos los hombres, algo de lo que no tenemos dudas.
  • Si los beneficios del sacrificio se aplicarán a todos los hombres, algo que no puede ser cierto, dado que no todos los hombres se salvan.

Una vez realizadas estas aclaraciones, pasemos a analizar la cuestión.

¿Qué es la redención limitada?

La redención limitada es la posición según la cual Cristo murió para salvar efectivamente y con toda seguridad únicamente a los elegidos. Esto equivale a decir que murió por quienes aplica con positivo efecto los beneficios de su obra, esto es, que murió únicamente por los elegidos.

Prueba de la doctrina de la redención limitada

La Escritura, al nombrar a aquellos por quienes Cristo murió, los nombra dando a entender que son un número definido y limitado, no indefinido e ilimitado. Así, se llaman «las ovejas» (Juan 10:11.15); «la iglesia» (Hechos 20:28); «su pueblo» (Mateo 1:21) y «los escogidos» (Romanos 8:32-35).

La obra del sacrificio de Cristo y la obra de intercesión de Cristo son dos aspectos diferentes de la obra expiatoria. Cristo, claramente, delimita su obra intercesora al decir «no ruego por el mundo, sino por los que me diste» (Juan 17:9). No hay razón por la cual limitar su obra de intercesión si hubiera pagado el precio de la redención de todos los seres humanos. Debe notarse también que la doctrina según la cual Cristo murió con el propósito de salvar a todos los hombres conduce inexorablemente a la doctrina de que todos los hombres se salvarán. ¿Qué sentido tiene que Cristo haya pagado el precio de todos los hombres, que haya quitado la culpa de todos y que, sin embargo, se pierdan a causa de esa culpa que ya Cristo les quitó? Algunos dicen que la expiación fue universal, pero que su aplicación es particular; esto es, que Cristo hizo posible para todos la salvación, pero que efectivamente sólo se salva un número limitado.

Ante este argumento, hay que recordar que la Biblia enseña que la concesión de la salvación y su adquisición van unidas; esto es, que cuando Dios concede la posibilidad de salvarse realmente se adquiere la salvación, no es una mera «posibilidad».

Así pues, la Escritura no afirma que la obra expiatoria producía una mera «opción» o «posibilidad» de salvarse, sino que reconcilia a Dios y el hombre y pone a los hombres en la posesión verdadera de la salvación eterna. Mateo 18:11; Romanos 5:10; 2 Corintios 5:15-21; Gálatas 1:4; Efesios 1:7.

Según la Escritura, Cristo adquirió mediante su muerte la fe, el arrepentimiento y todos los otros efectos de la obra del Espíritu Santo a favor de su pueblo. En consecuencia, no puede haber condiciones cuyo cumplimiento dependa de la voluntad del hombre. La expiación, por lo tanto, asegura el cumplimiento de las condiciones que deben satisfacerse para obtener la salvación. Romanos 2:4; Gálatas 3:13-14; Efesios 1:3-4; 2:8; Filipenses 1:29.

 

Algunas objeciones a la doctrina de la redención limitada

  • Hay algunos pasajes que enseñan que Cristo murió por «el mundo». De aquí se deduciría que Cristo ha muerto por todos los hombres, y no sólo por los elegidos. Esto sería correcto si realmente «mundo» significara «todos los hombres» en esos pasajes. Pero en la Biblia «mundo» tiene una variedad de significados:
    • «Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado» (Lucas 2:1). Evidentemente se refiere al Imperio Romano.
    • «En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.» (Juan 1:10). Se refiere a los israelitas que lo recibieron, no a los habitantes de todo el mundo.
    • Otros pasajes similares son: Hechos 11:28; 19:27; 24:5; Romanos 1:8; Colosenses 1:6.
  • Cuando «mundo» se refiere a todos los hombres, no siempre los incluye a todos:
    • «Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo» (Juan 7:4b)
    • « Mirad, el mundo se va tras él» (Juan 12:19b)
    • «Yo públicamente he hablado al mundo» (Juan 18:20a)
    • Si en Juan 6:33.51 «mundo» significara «todos los hombres» se deduciría que Cristo salva a todos los hombres: «el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo» (v.33) y «y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo» (v.51).
    • En Romanos 11:12.15 la palabra «mundo» no puede incluir a todos los hombres, porque excluye explícitamente a Israel.
  • Nótese que encontramos en estos pasajes que la palabra «mundo» algunas veces se utiliza para indicar que el particularismo del Antiguo Pacto, únicamente dirigido a los israelitas, pertenece al pasado. Esta es, probablemente, la llave para interpretar la palabra «mundo» en pasajes como Juan 1:29; 6:33.51; 2 Corintios 5:19; 1 Juan 2:2. Así pues, «mundo» significaría «todas las naciones» en Mateo 26:13; Juan 3:16; 1 Corintios 1:21; 2 Corintios 5:19 y 1 Juan 2:2, pero en otros pasajes denotaría al mundo de los creyentes o a la Iglesia, Juan 6:33.51; Romanos 4:13; 11:12.15.
  • Hay otros pasajes en que se afirma que Cristo murió por todos los hombres. Naturalmente hay que analizar cada pasaje en su contexto:
    • Romanos 5:18 y 1 Corintios 15:22 sólo se refieren a aquellos que están en Cristo, contrastándolos con todos los que están en Adán. Si la palabra «todos» fuera ilimitada, se podría deducir de estos pasajes que Cristo salva a todos sin excepción.
    • Una limitación similar hay que aplicar a pasajes como 2 Corintios 5:14 y Hebreos 2:9.
    • Tito 2:11 «todos los hombres» significa «toda clase de hombres» según el contexto.
    • Los pasajes 1 Timoteo 2:4-6; Hebreos 2:9; 2 Pedro 3:9 se refieren a la voluntad revelada de Dios para que tanto los judíos como los gentiles se salven, pero nada implica respecto a la intención universal de la expiación.

Conclusiones

Si estudiamos la Escritura podremos concluir que Cristo únicamente murió por los elegidos, que son aquellos que en su bondad Él eligió antes de la fundación del mundo para que se salvasen, de la misma manera que eligió a Jacob sobre Esaú o a Israel sobre el resto de las naciones. Es una doctrina que puede ser difícil de aceptar para algunos cristianos, pero si la estudiamos veremos cuán lógica es y lo agradecidos que deberíamos estar -y que sin duda no estamos- porque Dios nos haya elegido para salvarnos sin haberlo merecido.