Obedecer a Dios antes que a los hombres

Dios no cambia, siempre es el mismo. De la misma manera, su doctrina, aquello que nos manda que creamos, tampoco varía. Pero no para todos. Hay una iglesia que tiene un líder que puede variar la doctrina como le plazca. Y dicen que lo puede hacer porque es el representante de Dios en la Tierra. Es la iglesia romana.

La brujería hoy (II)

«Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres.» (Apocalipsis 13: 11-13)

 

Existen dos posturas que se han sostenido a lo largo de la historia de la Iglesia sobre la brujería. Por un lado, tenemos a aquellos que defienden la existencia de un mundo sobrenatural que actúa en colaboración con las brujas. De esta manera, brujas y brujos pactarían y trabajarían mano a mano con las fuerzas de Satanás y sus huestes. Por otro lado, otro grupo de teólogos consideraría la brujería como un intento del hombre de conseguir los favores del Maligno y sus secuaces; pero que carecería de respuesta por parte de éste y, por tanto, sería una práctica irreal e ilusoria. La mayor parte de teólogos reformados se han decantado por la creencia en pactos reales entre los hombres y Satanás; por lo que la brujería sí que capacitaría al hombre para realizar actos sobrenaturales.

La brujería hoy (I)

«Cuando entres en la tierra que te da el Señor tu Dios, no imites las costumbres abominables de esas naciones. Nadie entre los tuyos deberá sacrificar a su hijo o hija en el fuego; ni practicar adivinación, brujería o hechicería; ni hacer conjuros, servir de médium espiritista o consultar a los muertos. Cualquiera que practique estas costumbres se hará abominable al Señor, y por causa de ellas el Señor tu Dios expulsará de tu presencia a esas naciones. A los ojos del Señor tu Dios serás irreprensible.» (Deuteronomio 18:9-13)

En poco más de un siglo las sociedades occidentales han pasado de condenar el fenómeno de la brujería a tolerarlo como si se tratase de una creencia más. La imagen de la brujería como una fuerza negativa opuesta al cristianismo parece que se ha diluido para dejar paso a una imaginería mucho más inocente. Si bien es cierto que el satanismo directo es ampliamente rechazado, la brujería es vista con buenos ojos por diversos motivos.