Jesucristo y la adúltera, por Cranach

"Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; Corrompe su alma el que tal hace." (Proverbios 6:32)

"Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios" (Marcos 7:21)

 

Es de sobra conocidos por todos la noticia del escándalo que envuelve al primer ministro de Irlanda del norte, Peter Robinson, hermano en la fe en Cristo. Mucho se ha escrito de las consecuencias políticas pero poco, muy poco, de las humanas y nada, o casi nada, de las espirituales.

La Palabra de Dios es tajante en cuanto al adulterio, y lo es condenándolo absolutamente. De todas formas Dios no ignora la naturaleza caída del hombre y sabe perfectamente que es un mal que acecha al creyente de forma habitual. En la misma Biblia tenemos narradas varias historias de adulterios, o intento de ellos, que les ocurrieron a grandes figuras de la fe. Quizás el caso más paradigmático sea el del Rey David. Es interesante observar como el Señor ante el caso de infidelidad de David reacciona con ira y castigo pero, a consecuencia del amor, no con destrucción. El apóstol Pablo reacciona de forma similar ante el caso de adulterio que se da en la congregación de Corinto.

Justificar el acto abominable de Iris Robinson, esposa del primer ministro, que cometió adulterio con un muchacho de 19 años, causando un daño irreparable a su esposo, y luego vulneró la ley para ayudarle en un negocio, esté lejos de la intención de cualquier cristiano. Ella ha de ser consciente que al hacerle eso a su esposo ha roto la unidad que ambos formaban. En segundo lugar a actuado hipócritamente, puesto que ha criticado al colectivo gay (por considerar que actuaban fuera de la Ley de Dios) y después ella ha obrado contradiciendo verdaderamente la Ley del Señor. Por último y lo que es más importante, ha defraudado y ensuciado la sangre de su salvador Jesucristo.

Como gay me siento dolido por la actitud de Iris. Entendí su crítica hacia el colectivo homosexual, porque de verdad creí que ella pensaba que la Palabra de Dios se opone a nosotros (aunque yo pensase que ella estaba interpretando erróneamente la Biblia). Ahora encuentro hipocresía y no mirar la paja de su ojo en ella al haberlo hecho. Como cristiano y pastor siento compasión por ella y me comprometo a orar por su sanación espiritual. Sé que ella nunca leerá estas líneas, pero de verdad le exhorto a que se arrepienta, haga confesión pública de sus pecados, pida perdón a su esposo (y si él quiere, restaure el matrimonio o se divorcie) y recuerde cuanto sufrimiento y sangre derramada le costó a Nuestro Señor Jesucristo su salvación. Sírvanos su historia, a cristianos y gentiles, como ejemplo.

Iris, piensa en Jesucristo y llora por tus pecados, Él enjugará tus lágrimas con sus manos.

 

"y Jesús se fue al monte de los Olivos. Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres.(A) Tú, pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más." (Juan 8:1-11)