Job y su familia, por William Blake

"Mas también si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero los tales tendrán aflicción de la carne, y yo os la quisiera evitar" (1 Corintios 7:28)

 

Muchas veces la persona soltera se enfrenta al dilema de si debe o no formar su propia familia. Como cristianos debemos plantearnos cuál es la opinión al respecto de Dios, y ésta sólo podemos hallarla en la Biblia.

Para Nuestro Señor la familia es santa y buena para todos. Ante el estado solitario del hombre, o la mujer, el Señor nos invita a formar un matrimonio y, si se da el caso, una familia más extensa. Esto no quiere decir que Dios rechace otras formas de convivencia siempre y cuando entendamos que la referencia absoluta es la familia integral compuesta por dos cónyuges e hijos, si pueden o quieren tenerlos.

 

A pesar de que Dios ama la familia debemos cuidarnos de caer en cierta idolatría de la misma; muy en boga entre algunos cristianos, católico-romanos y sectas como los mormones; que acaba convirtiéndose casi en una religión: la "familiología". Para este tipo de personas, los familiólogos, su familia es un núcleo de redención y el mero hecho de tenerla le coloca en un estatus espiritual superior al soltero. La Palabra de Dios tiene una propuesta muy diferente de aquello que es mejor para un cristiano: la soltería.

El apóstol Pablo nos exhorta a que mantengamos la soltería siempre que nos sea posible. Esto no lo hace por motivos ascéticos (por considerar mejor el abstenerse de sexo) sino que lo prescribe para evitarnos dolor y pesar. Para Pablo el matrimonio es una bendición pero supone, también, una "carga" emocional y física para el cristiano. Teniendo en cuenta que la parusía de Cristo (el retorno para juzgar y crear un nuevo Cielo y una nueva Tierra) va a ser inminente, puesto que desconocemos el momento exacto, el casarse y tener una familia carece de aliciente. A esto debemos añadir que debido a nuestra condición de seguidores del Señor Jesús vamos a ser, y de hecho lo somos, objeto de odio por parte del Mundo. Esto puede causarnos problemas, persecuciones y en ocasiones la muerte. Si ya es difícil soportar todo esto por uno mismo, para Pablo es inimaginable ver que todo esto puede ocurrirle a nuestras familias. Por causa de esto podemos ser presa fácil de la aflicción y resentirse nuestra fe a causa del dolor de perder la familia.

Aún así Pablo sigue considerando estimable y santo el matrimonio y, por tanto, la creación de familias. A todos aquellos que valorando su situación a la luz de la Palabra, y sintiendo un vacío en el corazón, encuentren que tienen necesidad de una familia propia, les exhorto a que se casen. Si además tienen problemas de continencia sexual también les animo a que funden una familia. Pero a los que sienten su vida plena en el Señor, sin necesidad de familia, les pido, como lo hace San Pablo, que mantengan su estado actual de soltería hasta que sean llamados por el Señor en su presencia o sientan realmente necesidad de casarse.