Matrimonio Arnolfini, de Jean van Eyck

"Si se enojan, no pequen; en la quietud del descanso nocturno examínense el corazón"(Salmo 4:4)

Cuando entre los dos miembros de la pareja aparece la sombra de la discordia lo que ocurren en realidad es que el principio áureo del matrimonio (que los dos son una sola carne), se ve soliviantado. Al enfrentarse a una situación de discordia, que puede desembocar en una pelea, es necesario y urgente que uno de los dos, como mínimo, reflexione y considere que necesita ceder ante el otro a pesar de creer tener la razón.

Sabemos que el Señor en su Palabra alaba al hombre manso (Salmo 37:11) y que las palabras prudentes y dulces son el remedio auténtico contra la cólera. Por tanto ante la discusión se impone la prudencia, el amor y la paciencia. Muchas veces tocará padecer la ira injusta, otras veces será merecida, pero en ningún caso debemos ser nosotros motivo o causa de más ira.

Como último consejo es importante resaltar que cualquier enojo o atisbo de ira contra nuestra pareja ha de desaparecer lo más rápido posible para que, antes de que pase un nuevo día, volvamos a esa situación perfecta y hermosa de comunión con nuestro ser amado.

"Si se enojan, no pequen. No dejen que el sol se ponga estando aún enojados" (Efesios 4:26)