La homosexualidad en la Biblia (y V): epístolas del Apóstol Pablo a los Corintios y a Timoteo

En este último artículo de la serie «La homosexualidad en la Biblia» vamos a analizar las dos alusiones que, comúnmente, se cree que realiza el Apóstol de los gentiles a la homosexualidad en las epístolas dirigidas a los cristianos de Corinto y a Timoteo.

 

A continuación citamos los dos textos de las epístolas:

«Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados? Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos. ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.» (1 Corintios 6:7-11; Reina-Valera 1960)

 

«Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente; conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina, según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado.» (1 Timoteo 1:8-11; Reina-Valera 1960)

La importancia de las palabras

Las palabras griegas a la que corresponde la traducción «afeminados» y «los que se echan con varones» en la epístola a los Corintios y «sodomitas» en la epístola a Timoteo son «μαλακοι» («malakoi») en el primero y «αρσενοκοιται» («arsenokoitai») en los dos últimos casos.

La traducción, aparentemente, es unánime en todas las versiones bíblicas actuales en cuanto a que se refiere a la homosexualidad; toda vez que varían sensiblemente los vocablos elegidos para expresar la misma idea:

 

Versión «malakoi» «arsenokoitai»
[1 Co. 6:9; 1 Ti. 1:10]
Reina-Valera 1909 afeminados los que se echan con varones; sodomitas
Reina-Valera 1960 afeminados los que se echan con varones; sodomitas
Reina-Valera 1977 afeminados homosexuales; sodomitas
Reina-Valera 1979 afeminados los que se echan con varones; sodomitas
Nueva Versión Internacional sodomitas los que se echan con varones; sodomitas

Una traducción deficiente

«Malakoi»

«Malakoi» significa literalmente suave, tierno o delicado (véase, por ejemplo, Lucas 7:25). En las versiones de la Biblia de Tyndale (1534), Coverdale (1535) o Cranmer (1539) se traduce como débil de carácter (literalmente, «weaklinges»), mientras que en la Biblia de Ginebra (1557) se traduce como «licencioso». Este vocablo se referiría, según la abundante literatura extrabíblica que lo utiliza, a la ropa cara y lujosa, a las grandes comilonas, a la decadencia moral y a la falta de coraje; a la vida de placer y a los varones mujeriegos.

En términos morales se refiere a todos los vicios relacionados con lo débil, que a su vez estaba relacionado en la Antigüedad con el sexo femenino. «Malakoi» está relacionado con muchas actitudes y no se refiere necesariamente al sexo homosexual, sino que también puede referirse al heterosexual.

En «El simposio» de Platón, donde Aristófanes relata el origen de los tipos de amor (hombre-hombre; hombre-mujer; mujer-mujer) se toma de forma natural que el amor hombre-hombre es el más «masculino». En el diálogo sobre el amor de Plutarco, se afirma que los hombres que se enamoran de las mujeres demuestran su femineidad (literalmente, «malakia»), y que el amor de las mujeres es no-masculino (literalmente, «anandrois»).

Casos similares se dan en «Asuntos del corazón» del Pseudo-Luciano. El hombre que aboga por el amor de las mujeres es presentado como femenino: es hábil con el maquillaje, presumiblemente, según afirma el autor, para atraer a las mujeres, ya que es lo que a ellas les gusta. «Malakoi», por lo tanto, se utilizaba también para denominar a los varones a los que les atraían mucho las mujeres.

En conclusión, los significados que «malakoi» tenía en la época en que la epístola de Pablo fue escrita son muy variados. En términos morales se refería a las actitudes débiles, algo que según el pensamiento de la época era propio del sexo femenino. No hay evidencia de que se refiera específicamente al sexo homosexual; sino a una gran cantidad de actitudes que incluyen también al amor a las mujeres. Esto, por lo tanto, no quiere decir que el sexo homosexual, o el heterosexual, sean considerados «malakoi» por sí mismos; pero sí pueden llegar a considerarse en función de la actitud que tome cada una de las partes: en el sexo homosexual, de sumisión absoluta y en el heterosexual, cuando el varón se comporta como una mujer para atraer al sexo femenino.

 

«Arsenokoitai»

En las primeras traducciones de la Reforma se traducía como «abusadores de sí mismos con el género humano» (literalmente, «abusars of themselves with the mankynde») (Tyndale 1534) o «mentirosos con el género humano» (Rheims, 1582). A partir de la aparición del concepto moderno de orientación sexual, una curiosa transmutación se dio en la traducción de este vocablo. Las traducciones empezaron a volcar esta palabra como «pervertidos sexuales» (NVI); algunas versiones iban incluso más allá, uniendo «malakoi» con «arsenokoitai» y traduciéndolos como «pervertidos homosexuales» (New English Bible, 1970).

Desafortunadamente, tenemos pocas referencias extrabíblicas que utilicen esta palabra, por lo que concluir que su significado es «homosexual» es muy aventurado. Las únicas fuentes fiables conocidas muestran que este vocablo se utilizaba para con las personas que explotaban a otras mediante sexo, sin ser necesariamente sexo homosexual, y con explotación económica.

Es frecuente encontrar esta palabra en listados de vicios relacionados con la economía y la explotación: «No robes semillas […] no arsenokoiten […] no oprimas al hombre pobre» (Sobre la justicia, Oráculo de Sibilino). En los Hechos de Juan (siglo II) se utiliza junto a pecados económicos como deleitarse con la riqueza, el robo o la estafa.

Otro escritor del segundo siglo, Teófilo de Antioquía, en «A Autólico» facilita una lista de vicios. Primero enumera los pecados sexuales (adulterio y fornicación o prostitución). A continuación, delitos económicos: robar, saquear y defraudar. El sexto vicio económico es «arsenokoités». El siguiente grupo incluye emociones incontroladas: ira, envidia o celos, entre otros. El autor no incluía este vocablo dentro de los vicios sexuales, sino de los económicos.

Por último, en la Epístola a Timoteo, es utilizado junto a «pornoi» (prostitución), un tipo de explotación económica por sexo.

Por tanto, podemos afirmar que el vocablo «arsenokoitai» tiene relación con algún tipo de explotación económica (seguramente, relacionada con la prostitución) más que con la homosexualidad.

«... porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.» (Romanos 13:8)

Tiene sentido que Pablo se refiriese a los «afeminados» y a los «mentirosos con el género humano», tal y como se tradujo en la versión de Rheims de 1582 el vocablo «arsenokoitai», como pecadores en sus epístolas.

Y es que lo que él llamaba afeminados eran personas que se idolatraban a sí mismas, que se vestían con ropas lujosas y les gustaba disfrutar de grandes banquetes. Violaban el Primer Mandamiento, que nos instruye a adorar sólo a Dios.

Y los mentirosos con el género humano, que muy probablemente explotaban a sus congéneres por razones económicas, no amaban a su prójimo, y por tanto, tampoco amaban a Dios.

Por ello, no puede condenarse en base a estos versículos a los homosexuales. Porque el Apóstol no condena en sus epístolas a dos personas que se aman y se respetan; sino a las personas que no aman ni respetan.

«Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.» (Romanos 13:9-10)

 

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