La homosexualidad en la Biblia (II): Sodoma y Gomorra

El episodio de Sodoma explicado en el capítulo 13 del libro del Génesis ha sido utilizado largo tiempo ha para justificar la reprobación y la condena de la homosexualidad.

Según esta interpretación, Dios destruyó Sodoma porque todos sus habitantes quisieron tener relaciones sexuales con los ángeles que se hospedaron en la morada de Lot. De aquí se deduciría que Dios desprecia y condena la homosexualidad.

Pero, ¿realmente Dios destruyó esta ciudad a causa de la homosexualidad? A continuación analizaremos si es cierto o no.

Sodoma y Gomorra

«Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo, y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche.

Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron.

Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo.

Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.

Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí, y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.

He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.

Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta.

Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron la puerta. Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la puerta.

Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo.» (Génesis 19:1-13)

 

¿Cuál es, entonces, el pecado de Sodoma?

Pero si leemos y analizamos detenidamente el texto, podremos apreciar los matices que esta interpretación no tiene en cuenta.

Los habitantes de Sodoma no sólo quieren "conocer" (eufemismo hebreo para referirse a tener relaciones sexuales), sino que quieren violar o tener relaciones sexuales sin consentimiento con los huéspedes de Lot. El versículo 9 nos confirma que la intención de los perversos no era otra que hacer el mal: «ahora te haremos más mal que a ellos» (Génesis 13:19b) le dijeron a Lot, tras negarse a proporcionar a sus tres ángeles a la turba.

Pero aquí no acaban los actos malvados de los oriundos de Sodoma. Si la violación de una persona, sea cual fuere su sexo, ya es un acto muy grave y odioso a los ojos de Dios, se añade además que cometían este pecado contra extranjeros.

Al principio del primer libro del Pentateuco, cuando Dios castiga a Caín por matar a Abel, le dice: «Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra» (Génesis 4:12). Ser extranjero era sobrellevar una pesada carga: lejos de tu familia, lejos de los que hablan tu mismo idioma, con una cultura diferente… Más adelante, tras proclamar la Ley, YHW reafirmó que «[…] al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto» (Éxodo 22:21).
A los ojos de Dios la violación es un pecado muy grave, pero la violación a un extranjero es un pecado gravísimo. Y si es todo un pueblo el que lo ejerce, es un pecado que clama al Cielo.

Parece, por lo tanto, razonable creer que hay indicios para creer que no es la homosexualidad el pecado por el que fue destruido Sodoma y Gomorra, sino la violación y la inhospitalidad con los extranjeros.

 

¿Y qué dice el resto de la Biblia?

El profeta Ezequiel afirma, hablándole a Jerusalén que: «He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso» (Ezequiel 16:49).

Jeremías, por su parte, en una alocución sobre los falsos profetas, sentencia: «[…] en los profetas de Jerusalén he visto torpezas; cometían adulterios, y andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra» (Jeremías 23:14).

El Señor Jesús, en el evangelio según san Mateo, nos dice:

«Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies. De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad» (Mateo 10:14-15).

Lucas, citando al Señor, en referencia a la venida del Reino, afirma que:

«Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste» (Lucas 17:28-30)

El Apóstol Pedro, en su segunda epístola, habla del pecado de Sodoma de la siguiente manera:

«[…] y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío» (2 Pedro 6:10).

Por último, san Judas hace un pequeño comentario: «como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno» (Judas 1:7).

En el resto de la Biblia, como hemos comprobado, no se relaciona la destrucción de Sodoma con la homosexualidad, sino con la inhospitalidad (Ezequiel, Mateo), la fornicación y la mentira (Jeremías), el abandono de Dios (Lucas) y la concupiscencia (Pedro). Algunos podrán aludir los "vicios contra naturaleza" del que habla Judas en su epístola como alusión a la práctica de la homosexualidad. Ahora bien, esta traducción de la versión más utilizada por los cristianos de habla española (Reina Valera 1960) es incorrecta, siendo los vocablos utilizados en el original griego para "vicio contra naturaleza" ἕτερος σάρξ ('heteros sarx') o "carne diferente".

En el Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español de Francisco Lacueva se afirma en una nota a este versículo: "Diferente. Es decir, no humana, sino de ángeles" (página 952). En la Reina Valera versión 1909 se traduce como "habían seguido la carne extraña" , en la Reina Valera vesión 1979 de Stampley se traduce también como "carne extraña”. En la Reina Valera del año 1977 de Clie se traduce como "vicios contra naturaleza", pero en una nota se aclara que la traducción literal es "carne diferente". La Biblia de las Americas lo traduce como "carne extraña". Por lo tanto, la evidencia nos dice que se alude a las relaciones sexuales con los ángeles, y no a "vicios contra naturaleza", algo que algunos podrían querer relacionar con la homosexualidad, aunque realmente no sea ni un vicio ni vaya contra la naturaleza.

 

Conclusión

La Biblia relaciona la destrucción de Sodoma con la inhospitalidad, la fornicación y la mentira, el abandono de Dios y la concupiscencia, pero en ningún caso habla de homosexualidad. No es, por tanto, posible condenar la homosexualidad en base al episodio de Sodoma, toda vez que no habla de relaciones homosexuales consentidas entre dos adultos.

 

NOTA: Todas las citas, excepto cuando se indica lo contrario, son de la Biblia Reina Valera versión 1960.

 

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