¿A quién pertenece el dinero? (y V): El diezmo en el Nuevo Testamento

Tras haber descrito la práctica del diezmo en el Antiguo Testamento, en este artículo describiremos qué nos dice el Nuevo Testamento acerca de él. Finalmente explicaremos cuál es, a la luz de la Biblia, la manera en que se deberían sostener las iglesias.

El Nuevo Testamento, de la misma manera que el Antiguo Testamento, nos describe dos tipos de dádivas diferentes: las obligatorias y las voluntarias.

La dádiva obligatoria se dividía en dos categorías: la dádiva provinente del sistema mosaico de tributación, que ya describimos en el anterior artículo, y la dádiva obligatoria debida al sistema de tributación romano.

El imperio romano impuso una serie de impuestos, considerados injustos de forma universal por todos los judíos. Jesús, a este respecto, enseñó que había que pagarlos para no ofender a las autoridades:

«Cuando llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?
El dijo: Sí. Y al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos, o de los extraños?
Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos.
Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti.
» (Mateo 17:24-27)

También se hacen otras referencias al sistema de diezmos:

  • En Mateo 23:23 Jesús dice a los fariseos: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.» La crítica de Jesús no era hacia el diezmo, sino que los fariseos conservaban el diezmo como un ritual, dejando de lado los altos principios morales de la Ley.
  • La Epístola a los Hebreos (7:4-9), hace referencia al diezmo de Abraham a Melquisedec, pero en ningún momento hace referencia a ninguna obligatoriedad del mismo.

El sostenimiento de las iglesias

Tal y como hemos visto, en el Nuevo Testamento tampoco se establece ningún tipo de diezmo universal para sostener a las iglesias. El diezmo obligatorio era parte de la Ley y servía para sostener tanto a los levitas como para ayudar a las viudas y a los pobres; amén de cumplir algunos propósitos divinos, como el de que, periódicamente, los campos descansaran.

¿Cuál es, entonces, la manera en que se deben sostener las iglesias? Evidentemente, los cristianos debemos sostener a nuestras iglesias con nuestro dinero, pero no estableciendo un porcentaje de un diez por ciento obligatorio afirmando que es mandato divino, sino, como dice el apóstol Pablo (una clara referencia a la dádiva voluntaria): «cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.» (2 Corintios 9:7). De esta manera, podemos dar más de un 10 por ciento o menos de un 10 por ciento, pero siempre daremos lo que realmente queremos dar y no lo que hipócritamente tenemos que dar.