La vida es sagrada

"Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer;desde el vientre de mi madre mi Dios eres tú". (Salmo 22:10)

 

Para Dios Nuestro Señor no hay nada más valioso que la vida humana. En primer lugar fue Él quien creó al ser humano a su imagen y semejanza. También fue el artífice del rescate del ser humano del pecado, enviando a su único Hijo a morir por los hombres. Imaginémonos un padre enviando a su único y amado hijo a morir por alguien. Ambos, padre e hijo, han de amar mucho a ese alguien para hacer un sacrificio tan enorme. Esto es lo que han hecho Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo. Para ellos nuestra vida, nosotros mismos, tú mismo tienes tanto valor que Jesús murió en una cruz para salvarte de la muerte eterna a la que estabas destinado. Pero no "sólo" ha hecho el mayor sacrificio posible Dios por ti. También te conoce desde antes que nacieses, en el vientre de tu madre. Te ha cuidado desde que eras una pequeña célula, te amó desde entonces, y te cuidó como a su más precioso tesoro.

En la actualidad miles de personas mueren cada día. Son asesinadas silenciosamente en las clínicas abortistas. Nadie, excepto Dios, derrama una lágrima cuando uno de estos niños muere a manos de una máquina succionadora. El Señor sabe lo que ocurre entonces, siente el dolor de ver matar una vida que ha creado con sus manos. Dios siente tristeza viendo como la sociedad actual mata cada vez a más bebés.

Si has abortado alguna vez o has participado o consentido un aborto has de saber que Dios está realmente airado contigo. No sólo Él, miles de cristianos sienten dolor por lo que haces. Nuestro Dios va a castigarte justamente por matar una vida (Deuteronomio 5:17). Pero también tienes que saber que no todo está perdido. A pesar de lo horrible que haya sido lo que has hecho Dios quiere perdonarte. No lo mereces, pero el Señor está dispuesto a abrir sus brazos y recibirte. El Señor Jesús también ha muerto por ti, en la cruz, y limpiado tu pecado que cometiste al abortar. Ahora tienes la posibilidad de tener una esperanza, una nueva vida, otra oportunidad para tener un hijo o ayudar a que nazca un bebé. Y además tienes la maravillosa oportunidad de ir al cielo, junto con Dios y el resto de cristianos. Gozar de paz en esta vida y en la vida eterna. Ahora debes arrepentirte, pedir perdón a Dios y a quien hiciste daño. Recibir a Jesucristo en tu corazón. Él te está arrastrado hasta sus pies. Te ama y te va a dar todo su amor. Recibe a Cristo, no puedes evitarlo, ábrele tu corazón y dile que lo sientes, que te perdone. Él te da su amor y el Padre te llama hijo suyo. Ahora eres libre del pecado, dejaste atrás tu vida anterior, Jesucristo es tu nuevo compañero y la paz y el amor han entrado en tu vida.