Credos y confesiones de fe

Las confesiones de fe son un medio útil para la declaración y la defensa pública de la fe cristiana, especialmente en tiempos tan convulsos como los actuales. El relativismo moral y la alta estima que tienen algunos sobre su propia opinión hace necesario volver a las confesiones que nuestros antepasados en la fe escribieron, y en las que, de forma breve y concisa, se explica el núcleo de nuestra fe.

Ya en los primeros andares del cristianismo se fueron sucediendo las confesiones de fe, llamadas en este caso «credos». Así, el apóstol Pablo ya escribió una declaración muy breve de su fe en el capítulo 15 de su primera carta a los Corintios. Avanzando en el tiempo se formularon otros credos como el Credo de los Apóstoles, el Credo de Nicea, el Credo de Calcedonia y el Credo de Atanasio.

Tras la Reforma protestante los cristianos convinieron en que era necesario volver a redactar confesiones de fe para que quedara claro cuál era la fe que profesaban. En esta etapa histórica encontramos la Confesión belga, los Treinta y nueve artículos, la Confesión de fe de Westminster y la Confesión bautista de fe.

Es importante reseñar que los Credos y Confesiones no son importantes por su antigüedad o por quién o quiénes los formularon, sino porque reflejan fielmente lo que dice la Escritura sobre la fe cristiana.

En esta sección podrás encontrar los Credos y las Confesiones más importantes, así como un breve resumen de su historia.

Credos

Confesiones de fe