Jerónimo Savonarola

Jerónimo Savonarola (1452 - 1498) fue un fraile dominico que se distinguió por su actividad predicadora en la Florencia renacentista.

Fue un niño muy inteligente. De pequeño ya estudiaba a Tomás de Aquino y leía a los comentaristas árabes de Aristóteles. Estudió Artes en la Universidad de Ferrara, pero abandonó su intención de ingresar en la escuela de Medicina para ingresar a escondidas en los dominicos de Bolonia. Consideraba que el mundo era un lugar de pecado y que el vicio dominaba a Italia.

Pasó seis años en el convento, escribiendo con indignación contra la corrupción en la iglesia romana y de los efectos del pecado en la Italia renacentista.

Después de pasar sin pena ni gloria por la ciudad donde nació -nadie es profeta en su tierra, dijo Jesús- acudió a Florencia, donde al principio se quedó maravillado por su belleza. Poco a poco se fue dando cuenta de la situación de pecado en la que vivían los florentinos, sin ningún tipo de moralidad, algo que también había alcanzado a los más altos cargos eclesiásticos de la ciudad.

Más tarde comenzó a predicar en Florencia debido a la gran fama que había cosechado en otras ciudades. Mientras advertía de los grandes castigos a los que Italia se enfrentaría si seguía viviendo en pecado, los lugares donde predicaba se iban haciendo insuficientes para albergar a sus oyentes.

Atacaba frecuentemente la corrupción y las intrigas a las que se entregaba Lorenzo de Médici, el gobernador de Florencia. Éste llegó a solicitar a Savonarola, por mediación de otras personas, que dejara de atacarle. Pese a esto, el predicador siguió denunciando su pecado como Juan el Bautista lo hizo con Herodes.

En un lapso muy corto de tiempo murieron Lorenzo de Medici y el papa Inocencio VIII (1432 - 1492). La silla papal fue ocupada con gran escándalo por Alejandro VI (1431 - 1503). Este hecho impulsó a Jerónimo Savonarola a denunciar con más ímpetu si cabe la corrupción en la iglesia de Roma, de la que Alejandro VI era uno de los máximos exponentes.

Con el paso de tiempo y el aumento de su popularidad, llegó a dirigir Florencia. En el tiempo en que lo hizo Florencia cambió totalmente. La antiguamente depravada y disoluta ciudad se volvió austera y puritana.

Pero Alejandro VI no estaba dispuesto a perdonar que Savonarola destapara sus crímenes y pecados. Primero intentó chantajearle con el birrete cardenalicio, a lo que se negó. «No me pondré ningún birrete sino el de mártir, enrojecido con mi propia sangre», llegó a afirmar.

Tiempo después, una conspiración logró desbancar del poder a Savonarola; situación que aprovechó Alejandro VI para fulminar una excomunión contra el fraile que fue leída en el duomo florentino. Si bien Savonarola afirmó que la bula de excomunión era nula debido a que el papa que la había emitido, Alejandro VI, había comprado su puesto, lo cierto es que la terrorífica ceremonia de lectura impresionó al pueblo florentino.

Pero el papa seguía sin poder silenciar a Jerónimo. De nuevo lo intentó, solicitando al gobernador de Florencia que, o lo hacían callar, o lo enviaban a Roma para ser juzgado. Y en caso de hacer nada pondría bajo interdicto a toda la ciudad de Florencia.

Finalmente no fue enviado a Roma, pero sí que se siguieron las órdenes de Alejandro VI. Había que condenarlo «aunque fuera un segundo Juan el Bautista», y así se hizo. Los encarcelaron, torturaron y lo quemaron en la plaza pública. Murió el 23 de mayo de 1498. Quedaban ya pocos años para el inicio de la Reforma. Martín Lutero (1483 - 1546) ya estaba aguardando su turno.