Salvados por la apariencia

Vivimos en la era de las apariencias. La apariencia es muy importante para tener pareja, amigos o trabajo. Pero es posible que hayamos pasado el límite y nos estemos centrando a la apariencia como un fin en sí mismo, sin importarnos si hay algo debajo. Porque la apariencia muchas veces hace ver algo que no existe. Y algunos cristianos también lo hacen.

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¿Dentro o fuera del mundo?

Desde tiempos muy antiguos los cristianos han sentido la necesidad de aislarse del mundo para poder dedicarse únicamente a la contemplación divina. En los primeros siglos del cristianismo, miles de cristianos se fueron a los desiertos del norte de África y de Oriente Medio con el fin de aislarse y poder adorar a Dios sin ninguna distracción. Había tantos que el emperador Valente llegó a limitar el número de hombres que podían convertirse en monjes.

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Actores

Pese a que la Escritura es un libro generalmente desconocido, y no sólo para el gran público, sino también para muchos que se dicen cristianos, la crítica a la secta judía de los fariseos no es en ningún modo ajena al bagaje cultural de nuestro mundo poscristiano.

En este artículo vamos a comentar de forma sucinta cuáles eran las notas distintivas, los rasgos característicos y las actitudes más relevantes por las que son descritos los fariseos en la Escritura.

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En presencia de Dios

En los tiempos que nos ha tocado vivir somos receptores de una multitud de informaciones, a menudo contradictorias y casi siempre inexactas, que no nos ayuda a formarnos una opinión sobre aquellos temas que nos interesan.

Pero este fenómeno, que las tecnologías de la información han ayudado a ampliar a la casi totalidad de nuestra vida, antes podía existir, aunque, eso sí, de una forma mucho más limitada.

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«[…] tú que enseñas a otros, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas contra el robo, ¿robas?» (Romanos 2:21)

 

El apóstol Pablo, prolífico escritor, aunque no por ello de menor calidad, nos obsequia en su carta a los Romanos –la primera que se presenta en el Nuevo Testamento, aunque no es la primera que escribió- con esta magnífica y certera, puntillosa y a la vez audaz, aguda y a veces tan poco evidente cita que acompaña a este breve artículo.

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