Hace unos días que ando muy preocupado por la falta de lluvia; bueno, la realidad es que llevo preocupado desde que se inició este largo período seco en España allá por la primavera. Seguramente alguien que lea estas líneas se estará haciendo dos preguntas, al menos: por qué está preocupado y qué pinta un artículo sobre la lluvia en un blog cristiano.

A la primera pregunta he de responder que mi preocupación nace de mi afición por la botánica y al hecho de que algunas plantas que tengo en mi jardín están pereciendo. A la segunda pregunta la respuesta es simple: Dios también esta detrás de la lluvia o su ausencia. A causa del cientificismo en el que vivimos se nos olvida que detrás de los hechos de la creación se encuentra el Creador y no una fuerza ciega e impersonal.

Ciertamente, al ver la mano del creador detrás de lo que ocurre en la naturaleza nos preguntamos qué hay detrás de las catástrofes naturales. Muchos ateos se aferran a estos hechos para justificar la creencia en la ausencia de un Dios justo. Los cristianos, por contra, debemos recordar que la creación misma está sometida a destrucción y caos a causa del pecado. En palabras del apóstol Pablo: «Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora» (Romanos 8:22).

Mañana, cuando me lamente de nuevo por la falta de lluvia al ver el suelo seco y las plantas moribundas, recordaré que vivimos las consecuencias del pecado original. Así, todos, como dice Pablo, incluidas mis plantas, gemimos esperando la redención final en Cristo. Mientras, nuestras oraciones claman por la llegada de su Reino y la mitigación de las consecuencias del pecado en este mundo, incluida esta lamentable sequía.