Nuestra responsabilidad

Buenas Noticias TV es un programa que se emite cada domingo en La 2 de Televisión Española. Esta mañana el programa se titulaba «20 años de cooperación», y explicaba los frutos de los acuerdos entre el Estado español y la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) tras cumplir su vigésimo aniversario.

Durante el programa se han entrevistado a diversos cargos directivos de la FEREDE y se les ha escuchado quejarse amargamente de la situación del protestantismo en España. Según ellos hay una falta de visibilidad del mismo ante la sociedad en general, algo de lo que ellos responsabilizan, al menos en parte, a la falta de interés por parte del Estado de desarrollar los acuerdos Estado – FEREDE.

Pese a que seguramente hay parte de verdad en esta afirmación, es lamentable que la directiva de la FEREDE no vea la gran culpa que tenemos los evangélicos en la actual situación del protestantismo en España. No hay que buscar culpas fuera, sino dentro. El victimismo, la falta de emprendimiento, la inhibición, la indolencia y el conformismo: estos son los verdaderos males del cristianismo evangélico en España y su responsabilidad es nuestra y sólo nuestra.

Gracias a Dios, parte de estos males se están solucionando gracias a la gran cantidad de hermanos evangélicos de origen latinoamericano que han llegado durante los últimos años. Son personas que traen ganas y saber, y en lugar de quejarse amargamente del pasado suelen mirar al futuro. Gracias a ellos el cristianismo protestante es la segunda comunidad religiosa en número de centros de culto de la Nación.

El futuro del cristianismo en el mundo depende de nosotros, los cristianos. Hemos de pedir a Dios que nos ayude a discernir qué tenemos que hacer para cumplir aquello que nos mandató, de hacer discípulos a todas las naciones y enseñarles para que guarden todas las cosas que Él ha mandado (cf. Mateo 28:18-20).

El cristianismo triunfará sólo si imitamos a aquellos que expandieron el cristianismo en los primeros siglos. Los apóstoles y mártires; los Padres de la Iglesia: evangelizaban y creían realmente en lo que decían; no se escondían tras falsos victimismos que no esconden otra cosa que excusas para no acometer nuestros deberes cristianos. Tras más de treinta años de libertad religiosa ya no podemos echar las culpas a los demás: la culpa es nuestra y todos hemos de poner de nuestra parte para solucionar los problemas.