La intolerancia del romanismo. (Imagen de la Inquisición en España).

La Semana Santa es un momento de recogimiento para recordar la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo por nosotros los pecadores. Él llevó nuestros pecados sobre sí mismo y en nuestro nombre, para que así nosotros no lleváramos esa pesada carga sobre nuestras espaldas; de tal manera que creyendo en su obra Él nos salva por su infinita gracia.

Desgraciadamente, al sencillo y puro Evangelio del Señor se han añadido una suerte de impurezas de las que el romanismo alardea durante la Semana Santa en los países en los que, al menos sociológicamente, es mayoría.

En alguna ocasión os hemos hablado de César Vidal, hermano evangélico que tiene un programa de radio y que está escribiendo una serie de artículos sobre las razones del atraso secular de España en Libertad Digital. En la serie de artículos, muy bien documentados, César Vidal achaca la mala situación de España y sus naciones hermanas –los países hispanoamericanos, además de las naciones mediterráneas en quiebra, entre otros- a la insistencia de nuestros antepasados en la implantación de la Contrarreforma tridentina, en contraposición con la Reforma cristiana que triunfó en los países del norte.

César Vidal, a causa de sus artículos, ha sido vilipendiado por la flor y la nata del catolicismo romano español. Incluso algún sacerdote de la diócesis de Jaén, que posee un blog en una web romanista, afirma irónicamente que César Vidal será declarado persona «non grata» en Andalucía, toda vez que el fervor idolátrico en las procesiones romanistas andaluzas parece adelantar esa medida.

Nosotros, desde Peregrino Reformado vamos a respetar a todas las personas, sea su confesión la que sea; aunque evidentemente siempre intentaremos evangelizar a aquellos que no conocen a Jesucristo, ya sean ateos, agnósticos, católico-romanos, budistas o cualesquiera otra religión. Además, también respetaremos, como es evidente, las peculiares doctrinas del romanismo, tales como la transubstanciación, la infalibilidad papal, el primado universal del obispo de Roma o la penitencia, entre otras muchas las cuales sería muy largo enumerar. En breve iniciaremos una serie al respecto, donde comentaremos los orígenes de estas doctrinas que no por más extendidas son menos perniciosas.

Lamentablemente, desde el romanismo no se tolera de igual manera a aquéllos que no pensamos como ellos. Cuando alguien se atreve a mostrar las contradicciones de esa comunidad religiosa salen en tromba los aliados del papa atacando sin piedad y sin conocimiento a los bomberos que intentan apagar el fuego que ellos han encendido en los países donde han arrasado.

Hoy nos hemos sorprendido con otro episodio más de acoso al cristianismo bíblico por parte del romanismo intransigente. Leemos en varios periódicos (Protestante Digital o Libertad Digital) que la Junta de Andalucía va a facilitar la impartición de clases de cristianismo evangélico en los colegios andaluces.

En Peregrino Reformado estamos totalmente en contra de que en los colegios se impartan clases de religión evangélica, especialmente porque estas clases deben darse en la Escuela Dominical de la iglesia local a la que el niño asista, así como en el hogar familiar. Introducir este tipo de clases en los colegios no hará otra cosa que dar más poder a la Administración –autonómica en este caso- para controlar lo que tienen que pensar los niños. ¿Se enseñará en estas clases el verdadero Evangelio, tales como que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres; que no hay nadie que se salve fuera de Él o que la adoración/veneración de imágenes que tanto se da en Andalucía va contra los Mandamientos que recibió Moisés de Dios en el Sinaí?. Perdonadnos que lo dudemos. Seguramente las clases no serán otra cosa más que liberalismo teológico para que nadie se ofenda. Evidentemente quien sí se ofenderá será el Señor, porque enseñarán algo que Él nunca ha enseñado.

Al respecto de esta noticia, el diario El Mundo ha editorializado, afirmando que el hecho de que la Junta de Andalucía permita la impartición de estas clases en los centros públicos «es un despropósito». En primer lugar, afirma que anunciar la iniciativa en plena Semana Santa «puede interpretarse como una provocación a los católicos» y, por último, afirma sorprendentemente que contratar a los profesores que impartirán esta asignatura «supondrá un coste injustificable en el actual contexto de ajustes en la enseñanza».


Imagen 1: Editorial del diario EL MUNDO del 7 de abril de 2012

Como hemos dicho antes, creemos que no es ni bueno ni necesario que los colegios públicos impartan clases de religión evangélica. Pero lo que no creemos de recibo es que el diario «El Mundo» afirme que es una provocación anunciarlo en Semana Santa. ¿Es que acaso los evangélicos no conmemoramos la Pasión de Nuestro Señor? Nosotros sí que la conmemoramos, y no sólo eso, sino que no ofendemos al Señor adorando a ídolos y maderos que, como decía Isaías, «no ven ni entienden» (Isaías 44:9b).

Pero dejando de lado esta ignorancia o mala fe del editorialista –que nosotros no vamos a juzgar, dado que es Dios quien tiene encomendado el Juicio- nos parece indignante que un motivo para rechazarla –a la vez que el diario apoya la educación romanista en las escuelas- es el «coste injustificable».

Según el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2012, presentado hace pocos días en las Cortes Generales, se van detraer de los ingresos del Estado 246 millones de euros para subvencionar a la iglesia romana. Estos ingresos no son impuestos de más pagados por los católico-romanos que quieren subvencionar a su iglesia, sino que son ingresos a los cuales el Estado renuncia (es decir, impuestos de menos que pagan los romanistas) para dárselos a la iglesia católica. Para que nos podamos hacer una idea de la magnitud, la aportación a la iglesia romana por parte del Proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2012 es aproximadamente igual a la suma de los impuestos sobre el alcohol y las bebidas derivadas (172 millones), sobre la cerveza (59 millones) y sobre la electricidad (44 millones).



Imagen 2: Ingresos del Estado del Proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2012

¿Realmente el motivo es económico o hay otro motivo para que el segundo diario en tirada de la nación rechace la impartición de clases de cristianismo evangélico con un argumento tan pueril como el económico?

Desde Peregrino Reformado creemos que la intransigencia del romanismo supura también en este editorial. En efecto, no hace falta que quien lo escriba practique los mandamientos de la iglesia romana ni que vaya de procesión; basta sólo con que se haya imbuido de la intransingencia e incultura que el romanismo transpira por sus doctrinas. En el momento en que alguien rompe su monopolio en la educación o revela la nefasta influencia del romanismo en los países católico-romanos (y por sus frutos los conoceréis) los amigos del papismo se lanzan juntos contra el enemigo. Y es que el enemigo ha revelado lo que ellos no quieren que nadie sepa. Eppur si muove.

P.S.: Os animamos a que hagáis llegar al diario El Mundo vuestra protesta enviando un twit al director en @pedroj_ramirez o bien una carta al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..