Libertad en Egipto

Hoy estaba escuchando una entrevista en el programa Mundo Protestante, que emite cada domingo RNE 5, de un pastor cristiano de Egipto. Mientras la escuchaba pensaba en cuántas cosas tenemos que no valoramos, y que no valoramos porque tenemos.

Aunque en España, de la misma manera que en los países occidentales, hay una cristianofobia creciente, legalmente no hay persecución, a diferencia de otros países que, ya sea de forma encubierta o no, persiguen a los cristianos, haciéndoles su vida imposible.

De todas maneras, no para todos los españoles la libertad religiosa es algo evidente. Aquellos que vivieron el franquismo ya conocen qué significa: persecución legal, secuestro de ediciones de libros (por ejemplo, el Concilios de José Grau, actualmente llamado Catolicismo Romano) y expulsión de la vida pública.

En aquella época, a la que gracias a Dios casi nadie nos quiere retrotraer, la iglesia romana y el Estado eran una sola cosa; de hecho, la iglesia romana española fue el grupo que se opuso más fervorosamente a la libertad religiosa en el Concilio Vaticano II. Curiosamente, los más partidarios de la libertad religiosa eran los estadounidenses: seguramente porque allí sí que les interesaba poder ser libres, aunque ellos no dejaran serlo en los países donde eran mayoría.

Tal y como he dicho al principio, el escuchar a un pastor cairota explicando -y sorprendiéndose- en la radio que podían salir de la iglesia cantando a Jesucristo me ha hecho pensar en todo lo que no valoramos lo que tenemos, y que no damos gracias a Dios por todo aquello que Él nos regala.

El entrevistador preguntó al pastor que qué podíamos hacer los españoles para ayudar a la iglesia cristiana en Egipto. Además de la ayuda material, necesaria en gran parte por la marginación a la que someten grandes partes de la población a los cristianos (tienen que indicar en su documento nacional de identidad la religión que profesan, entre otras cosas), ha pedido a los cristianos españoles que oremos por ellos.

Y es que aunque a nosotros no nos lo parezca, en todo el mundo hay mucha gente que está sufriendo por seguir a Cristo. Desde nuestra comodidad deberíamos hacer lo que estuviera en nuestras manos para ayudarlos.