¿Qué puedes hacer para salvar a Europa?

La secularización de Europa es un hecho patente en el Viejo Continente. El omnímodo control por parte del catolicismo romano de toda la vida espiritual, política y económica de todos los países europeos con mayorías romanistas generó un movimiento anticristiano cuya explosión fue la Revolución Francesa, en 1789.

El papismo había controlado la vida espiritual, prohibiendo cualquier fe que no fuera la suya y encarcelando, si no quemando, a aquéllos que considerara que no seguían la ortodoxia romana.

La vida política, porque desde los Estados Pontificios se hacía política con una mano mientras con la otra se impartía doctrina católica-romana. Se hacía, por tanto, uso de la fe para subyugar políticamente a los enemigos del papado.

Por último, también controlaba la vida económica, porque los sacerdotes romanos no tenían herederos más allá de su iglesia, y no eran pocos los nobles y plebeyos que dejaban su heredad a la que pretendidamente se hacía pasar por la iglesia de Jesucristo. Los bienes heredados les hicieron ser los mayores propietarios en países como España, sólo tras la Corona y la aristocracia.

Todos estos factores generaron una reacción contra el romanismo muy virulenta en los países católico romanos, siendo ésta el inicio de la secularización de Europa.

Los países protestantes, por su parte, no sufrieron este tipo de reacciones, debido a que no existía una aristocracia sacerdotal, como sí existía en el romanismo. Por desgracia, la secularización se introdujo desde las Facultades de Teología, con el liberalismo teológico que acabó por vaciar de contenido a la Sagrada Escritura y por vaciar las iglesias de las confesiones protestantes históricas posteriormente.

Así pues, después de que todos estos factores hayan desencadenado una ola de secularización que ha arrasado toda Europa, es difícil que los europeos tengamos argumentos cuando otra religión se planta delante de nuestras puertas, como el caso del islam.

Se ha conocido durante esta semana que una organización de inmigrantes ha planteado que la bandera de Suiza deje de llevar la cruz porque ésta no representa a todos los suizos. Pese a que otras asociaciones de inmigrantes se han mostrado en contra de esta petición, es interesante reflexionar acerca de este hecho. ¿No es cierto acaso que la cruz ya no representa a la mayoría de los suizos, como no representa a la mayoría de los europeos? Es difícil intentar sostener una Europa cristiana sin prácticamente cristianos dentro.

Nadie sabe si la secularización de Europa continuará aumentando, si se estabilizará o si disminuirá. Lo que sí sabemos es que una Europa sin cristianos no puede ni será cristiana.

Pero con la ayuda de Dios, todo tiene solución. Prediquemos el Evangelio y oremos por nuestro continente para que vuelva al cristianismo, no sólo los europeos de origen, sino que se conviertan los inmigrantes que han venido a nuestras tierras. Sólo así podremos salvar a Europa.