Propósitos para hoy

"Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas." (Mateo 22:36-40)

 

Al inicio de cada año siempre nos proponemos objetivos que no hemos conseguido en el año anterior, pensando que esta vez sí que lo vamos a conseguir. El cambio de año nos impulsa a creer que tendremos nuevas energías para poder encarar los nuevos retos.

Pero prácticamente nunca es así. Nos damos cuenta que el calendario es algo artificial inventado por el hombre y que el uno de enero del nuevo año es igual que el treinta y uno de diciembre del año anterior. Las esperanzas que teníamos puestas en el nuevo año se desmoronan, y la ilusión puesta en el nuevo número se desvanece.

Y es que, si no nos convertimos a Cristo, pidiendo insistentemente su guía y parecernos cada vez más a Él, de ninguna manera vamos a cambiar, cambie o no cambie el año -o el día, o el mes-. Así que, en este nuevo año que hemos estrenado tendríamos que tener un propósito muy claro: asemejarnos cada vez más a Cristo y cumplir con el mandamiento que Él nos confió, que es el mandamiento en que toda la Ley se resume: "amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente" y "amarás a tu prójimo como a ti mismo". Aprovechemos el resto del día y pongámoslo en práctica, no dejemos esto para el próximo año; podemos hacerlo hoy mismo.