Un pueblo de España

"¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?" (Romanos 10:14)

 

Durante mis últimas vacaciones he estado por zonas recónditas de España. Pueblos abandonados entre montañas que, únicamente, han recibido la tradicional fe católica romana o la secularización atea. Existen muchos pueblos en nuestro país, y estoy seguro que en muchos otros lugares del mundo, en los que el Evangelio y la fe cristiana bíblica son totalmente desconocidos.

Ocurre que muchas veces los evangélicos nos quejamos de la poca presencia que tenemos en la sociedad española. Ciertamente fuera de las grandes áreas urbanas no existen prácticamente fieles cristianos (protestantes). Ante este panorama qué hacemos los creyentes: Nada. Desgraciadamente nunca se nos ocurre tomar una Biblia y predicar el nombre de Cristo en las partes más recónditas de nuestro país. Antaño los "colportores" lo hicieron a lo largo de la primera mitad del siglo XX. El resultado de su misión evangelística fue la exigua, pero arraigada, comunidad protestante actual.

Muchos creyentes sueñan hoy con una España cristiana, entre los que me incluyo, pero no hacemos nada para logarlo. Debería ser una vergüenza para la Iglesia de Cristo que el Evangelio no haya sido predicado en muchos pequeños pueblos de nuestra geografía. Mientras no lo hagamos, no cumpliremos con el mandato de nuestro Señor y no tendremos derecho a que nuestra voz sea reconocida.