El buen samaritano, por Van Gogh

"En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él." (1 Juan 4:9)

 

Si nos pidiesen que definiésemos a Dios en una sola frase diríamos, tomándola prestada de la Biblia, que Él es amor1.

 

El amor de forma absoluta se identifica con la deidad misma. Dios ama a su creación y, especialmente, al hombre sin límites. No se trata de un amor humano imperfecto, el amor de Dios es incondicional, absoluto y pleno. Cuando somos amados por Dios experimentamos la mayor entrega que pueda existir por parte del Ser divino a una criatura.

Todo esto no es meramente teórico, ni consiste en una definición teológica abstracta. Dios demuestra su amor con los hombres de manera absoluta y total entregando a su Único Hijo, Jesucristo, en brazos de la muerte, para salvarnos a nosotros de ella. Dios el Padre abandonó por un momento a su Hijo, que se hizo pecado y aborrecible, para que Él cumpliese la condena que todo ser humano ha de soportar. También demuestra nuestro Creador su amor de forma individual e íntima escogiéndonos, de entre los perdidos, y haciéndonos hijos de adopción. Lavándonos en la sangre de Jesús y perdonándonos, por amor del nombre de Cristo, de todas las faltas y pecados. Así alcanzamos la vida eterna y la felicidad absoluta. Todo ello siendo el amor el mayor y más excelente fundamento.

1. 1 Juan 4:8