¿Evangélicos y católicos unidos? (y II)

Como vimos en la entrega anterior, el concepto bíblico de salvación que defendieron los Reformadores se ha ido diluyendo en el seno de la mayoría de iglesias evangélicas de los Estados Unidos. A consecuencia de esto se han ido desdibujando las líneas rojas que separan a evangélicos de católico-romanos.

El énfasis mayoritario en aspectos morales ha hecho que se desplazase el peso específico de la cultura y la política evangélica a favor de otra, mucho más centrada en el moralismo que en Cristo, que es la católica romana. Esto se ha traducido, por ejemplo, en los resultados de las últimas elecciones primarias del Partido republicano de los Estados Unidos. Hemos podido ver, con cierto estupor, como la derecha evangélica cristiana apoya a un candidato declaradamente papista como es Rick Santorum. Evidentemente, esto sería imposible en una sociedad evangélica que gozase de una sana doctrina. En este caso, faltando una fuerte base bíblica es fácil caer en la superficialidad de la teología católica.

Curiosamente, un candidato como Ron Paul, de fe cristiana evangélica y con principios netamente bíblicos, es rechazado por defender la libertad del individuo y su responsabilidad frente a las imposiciones morales. En palabras del propio Paul, de nada sirve obligar a la gente a sujetarse a principios morales, ya que los incumplirá en privado, sino que debemos convencer y educar para generar una moralidad sana. Ni que decir tiene que un planteamiento así es bíblicamente más correcto que la imposición de una moralidad superficial.

Deberíamos aprender de lo ocurrido y darnos cuenta de que seguir por el camino de la moralidad sin convencer y, en definitiva, sin enseñar a la sociedad que la necesidad está en la conversión es un enorme error. Si nos empeñamos en defender una moralidad férrea sin implicarnos en la transformación social acabaremos generando rechazo, odio e intolerancia. Tan sólo si llevamos la Palabra de Dios a los que nos rodean y convencemos con el poder de Cristo mediante la muestra de su Amor, demostrado en el sacrificio en la Cruz, lograremos el cambio y la sanidad que nuestro Mundo caído necesita en estos tiempos tan duros.