Airaos y no pequéis

«Airaos y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo; ni deis lugar al diablo» (Efesios 4:26-27).
«Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó en Cristo» (Efesios 4:32).

Es importante reflexionar sobre un tema tan delicado como la ira. Leemos en las Escrituras que Dios tiene ira santa o que los santos de Dios sienten ira ante el pecado. Pensamos y creemos que la ira no es pecado, pero no reparamos en lo difícil que es discernir entre la ira y el enojo, entre el enfado permisible y la maledicencia perversa. En definitiva, la ira es un arma que, en malas manos, puede llevarnos a pecar.

El Señor siente ira por el pecado y ejecuta sus juicios justos movido por la ira. Aún así, la ira de Dios está moderada y suavizada por su misericordia. Lo podemos ver en la propia obra de Cristo en la Cruz,que como nos dice Pablo, es muestra de la más sublime misericordia de nuestro Creador. Pudiéndonos destruir por nuestro pecado, optó por envíar a sufrir la muerte que nos correspondía cada uno de nosotros a su Hijo amado, que era todo bondad y santidad. Dela misma forma nosotros debemos apartar la ira y dejar paso a la misericordia.

Pablo nos exhorta a que el sol no se ponga sobre nuestro enojo, es decir, que no pase demasiado tiempo (un día) antes de que hayamos reflexionado y superado un estado de ira justificado. La ira, en definitiva, nos debe ayudar a defender lo santo de lo impuro, a denunciar lo profano de la sagrado, y a señalar el pecado en el mundo; pero no puede ser una excusa para vivir alimentando el odio. Si dejamos que el odio anide en nuestros corazones cerraremos las puertas al amor. Recordemos que Dios es amor y si apartamos al amor de nuestro ser lo alejamos a Él, y damos ocasión a Satanás para engañarnos y destruirnos, como bien dice Pablo.

Seamos suficientemente maduros como para superar la ira aplicando la misericordia, tal y como el Señor hizo con nosotros cuado envió a Cristo Jesús a morir por ti y por mí.