| ¿A quién pertenece el dinero? (y V): El diezmo en el Nuevo Testamento |
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| Escrito por Moisés Gómez | |
| Domingo, 23 de Enero de 2011 14:15 | |
Tras haber descrito la práctica del diezmo en el Antiguo Testamento, en este artículo describiremos qué nos dice el Nuevo Testamento acerca de él. Finalmente explicaremos cuál es, a la luz de la Biblia, la manera en que se deberían sostener las iglesias. El Nuevo Testamento, de la misma manera que el Antiguo Testamento, nos describe dos tipos de dádivas diferentes: las obligatorias y las voluntarias. La dádiva obligatoria se dividía en dos categorías: la dádiva provinente del sistema mosaico de tributación, que ya describimos en el anterior artículo, y la dádiva obligatoria debida al sistema de tributación romano. El imperio romano impuso una serie de impuestos, considerados injustos de forma universal por todos los judíos. Jesús, a este respecto, enseñó que había que pagarlos para no ofender a las autoridades: «Cuando llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? También se hacen otras referencias al sistema de diezmos:
El sostenimiento de las iglesiasTal y como hemos visto, en el Nuevo Testamento tampoco se establece ningún tipo de diezmo universal para sostener a las iglesias. El diezmo obligatorio era parte de la Ley y servía para sostener tanto a los levitas como para ayudar a las viudas y a los pobres; amén de cumplir algunos propósitos divinos, como el de que, periódicamente, los campos descansaran. ¿Cuál es, entonces, la manera en que se deben sostener las iglesias? Evidentemente, los cristianos debemos sostener a nuestras iglesias con nuestro dinero, pero no estableciendo un porcentaje de un diez por ciento obligatorio afirmando que es mandato divino, sino, como dice el apóstol Pablo (una clara referencia a la dádiva voluntaria): «cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.» (2 Corintios 9:7). De esta manera, podemos dar más de un 10 por ciento o menos de un 10 por ciento, pero siempre daremos lo que realmente queremos dar y no lo que hipócritamente tenemos que dar. |

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