| La meditación bíblica hoy |
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| Escrito por Sergio Moliner | |
| Lunes, 02 de Agosto de 2010 18:34 | |
"Cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche..." (Salmo 63:6).
Hace siglos la vida de muchos cristianos giraba en torno a los textos bíblicos que, diariamente, meditaban en sus hogares y trabajos. El Señor bendijo a muchos de ellos con la capacidad de desarrollar una buena base de adoración. Estos cristianos eras los llamados puritanos: gente muy comprometida con Dios que realmente amaban a la Biblia con corazón sincero. En varias ocasiones hemos escrito sobre ellos en Peregrino Reformado; pero hoy no nos vamos a centrar en sus vidas, ni en su legado teológico, sino que vamos a tomar como punto de partida su sólida espiritualidad, para abordar un tema crucial en la vida de todo hijo de Dios: la meditación en las Escrituras. Cada mañana intento leer el texto de mi devocional mientras llego a mi trabajo. Tengo unos escasos minutos para leer y meditar en las líneas escritas por el reverendo Spurgeon. Mientras repito en mi mente el texto e intento extraer el máximo jugo posible de sus citas bíblicas el reloj corre en mi contra. En el preciso instante que llego a la parada de tren donde se encuentra mi trabajo, mi mente se encuentra profundizando en las hermosas palabras leídas. Desgraciadamente cinco minutos después, una vez que estoy trabajando, todas aquellas palabras han desaparecido de mi mente. Lo mismo se podría decir de cuanta oración o lectura bíblica pueda hacer en las pausas laborales. Me es, por tanto, imposible el dedicar tiempo para meditar en la Palabra de Dios mientras trabajo. La situación tampoco es muy diferente al llegar a casa, si exceptuamos el tiempo en el cual mi esposo y yo realizamos el estudio bíblico. Cuando reparo en ello siempre me viene la mente la misma pregunta: ¿cómo podían los puritanos dedicar el 100% de sus vidas a Dios? Es muy probable que su trabajo no necesitase de una dedicación tan exclusiva como los modernos empleos. Sin lugar a dudas ellos tampoco tenían que lidiar con un entorno laboral totalmente pagano; o tal vez sí. Lo relevante, no obstante, es que es casi imposible meditar en la Biblia en nuestros trabajos. En ese caso, ¿qué podemos hacer? Sin duda uno de los sistemas más efectivos es apartar un tiempo EXCLUSIVO para Dios a la largo del día. Es preferible dedicar unos minutos a Dios en serio que horas de forma superficial. A estas alturas, puede que alguno de los lectores que esperase encontrar en este escrito una colección de técnicas de meditación bíblica esté defraudado. No está lejos de mi intención el dar algunos consejos, pero cada cosa a su tiempo, como muy bien nos indica el Eclesiastés. Recordemos las palabras del Rey David que cantando las maravillas de la Ley le decía a Nuestro Señor como meditaba en Ella noche y día. Este sería el estado ideal en el que cada uno de nosotros debería encontrarse. Meditar día y noche en la Palabra de Dios. Ahora pues, pasemos a dar algunos consejos para acercarnos a este ideal. Antes de ello quiero recalcar que estas ideas son extraídas de la experiencia personal y de mi propio altar familiar: 1. Dedicar un tiempo diario al Señor. Preferiblemente antes de acostarse y por la mañana temprano.
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