| Refrenar la lengua |
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| Escrito por Moisés Gómez | |
| Domingo, 09 de Mayo de 2010 13:49 | |
"El que refrena su boca y su lengua se libra de muchas angustias" (Proverbios 21:23) El habla es uno de los dones más preciosos que Dios ha dado al ser humano, pero también es uno de los que acarrea más juicios sobre el hombre. Constantemente nos encontramos con ofensas, pero también con halagos y con bellas palabras. Sirve para hacer el bien, pero también para hacer el mal. Sólo depende, por lo tanto, del uso que hagamos de ella. Ya desde tiempos antiguos la lengua se mostró como uno de los grandes enemigos de Dios. Cuando Dios visitó a Abraham y le dijo que iba a tener un hijo con su esposa Sara, ésta se rió y dijo: "¿Acaso voy a tener este placer, ahora que ya estoy consumida y mi esposo es tan viejo?" (Génesis 18:12). Posteriormente, Dios le recriminó su conducta, ante lo cual Sara dijo que no se había reído; pero Dios le respondió: "Sí te reíste" (Génesis 18:15). En muy poco tiempo Sara cometió dos pecados: burlarse del Señor al pensar que Dios no podía cumplir su palabra y mentir al afirmar que no se había reído. Pero la lengua no actúa sola, únicamente refleja lo que pensamos. De nada sirve refrenar la boca si seguimos teniendo los mismos pensamientos. Seguramente esto nos traerá menos problemas con los hombres, pero el pecado de pensamiento, que sí conoce Dios, ya se habrá cometido. Pidamos a Dios que nuestro pensamiento se acomode a sus deseos, de esta manera no tendremos que refrenar la boca. "Amaos los unos a los otros con amor fraternal, respetándoos y honrándoos mutuamente" (Romanos 12:10). |


