Peregrino Reformado Artículos Comentarios El verdadero significado de la Pascua o Semana Santa
El verdadero significado de la Pascua o Semana Santa E-mail
Escrito por Sergio Moliner   
Domingo, 28 de Marzo de 2010 19:47

El Señor dijo a Moisés: Una plaga traeré aún sobre Faraón y sobre Egipto, después de la cual él os dejará ir de aquí; y seguramente os echará de aquí del todo.” (Exodo 11:1)

Dijo, pues, Moisés: Jehová ha dicho así: A la medianoche yo saldré por en medio de Egipto, y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias. Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo, ni jamás habrá. Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas.” (Éxodo 11:5-7)

Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová. Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.”  (Éxodo 12:1-14)

 

Nos acercamos a las fechas en las que la cristiandad celebra la Pascua (también conocida como Semana Santa). No obstante también los judíos celebran la Pascua (Pesaj) en fechas próximas. ¿Existe alguna interconexión entre ellas?  La respuesta clara es que sí; pero veamos en qué sentido.

La Pascua judía conmemora el recuerdo de la liberación del pueblo de Israel de manos de Egipto.  Moisés fue el escogido de Dios para realizar tamaña proeza. A través de aquel hombre manso y tranquilo el Señor obró maravillas y otorgó la liberación al pueblo. El episodio que representa la cumbre de la Pesaj judía es la celebración del Seder de pascua. Se trata de un banquete ritual en el que se recuerda la huida del yugo egipcio y como Dios liberó con las plagas a Israel. En el Seder se recuerda como Dios atacó a Egipto con plagas y como Israel se salvó de la muerte de los primogénitos.

La Pascua cristiana se inicia en conexión directa con la judía. El Señor Jesús, judío de nacimiento, celebró la Última cena poco antes de morir en la Cruz (en realidad un Seder de Pesaj). En esa cena-Seder Jesucristo se ofreció para salvación de todos nosotros. Ofreciéndose como aquellos cabritos y corderos sin defecto que los israelitas tuvieron que sacrificar, para salvarse de la muerte de los primogénitos en Egipto. Jesucristo derramó su sangre en Pascua para que con ella fuéramos limpios de pecado y culpa. La misma sangre que los israelitas derramaron para pintar los dinteles de las puertas para que el angel de la muerte no atacase a sus hijos durante la huida de Egipto.

En realidad la Pascua judía no es más que una preparación para la Pascua del Mesías. Cada uno de nosotros desea ser liberado de algún tipo de esclavitud (dinero, deudas, pecado, muerte, vicios, etc, etc) La única manera de lograr esta liberación es acercándonos a Dios cubiertos con la sangre de Cristo. Será la única manera de escapar a la muerte.

Bendito sea Dios y Nuestro Señor Jesucristo por entregarse a la muerte para salvarme.

 

Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua,  que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.” (1 Corintios 5:7)

 

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