| ¿La Biblia tiene errores? |
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| Escrito por Sergio Moliner | |
| Miércoles, 10 de Febrero de 2010 20:28 | |
"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2 Timoteo 3:16) "Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2 Pedro 1:21)
Volviendo a leer hoy Mateo 27: 9 he vuelto a recordar el viejo debate sobre la Biblia y los "errores" que ésta supuestamente contiene. Son muchas las personas que atacan el dogma cristiano de la inerrancia bíblica, desde dentro y fuera de las iglesias. No podemos ocultar que en la Biblia existen algunas ideas, citas o expresiones que a simple vista pueden parecernos erróneas o contradictorias. Por un lado tendríamos aquellos relatos y afirmaciones que se oponen a los hechos ordinarios y al consenso científico actual. Por otro lado tenemos aquellas partes de la Biblia que parecen contradecir a otras partes de la misma. Finalmente, aparecen aquellas citas o relatos que parecen disentir de otros relatos del mismo hecho contenidos en la Biblia. Sobre el primer grupo de "errores" hay que decir que son los más fáciles de argumentar contra aquellos que niegan la inerrancia de las Escrituras. Muchas veces el problema de interpretación no está en la Biblia, si no en la persona. No es la primera vez que se interpreta un pasaje bíblico de manera errónea. Este tipo de equívocos responde mucho más a los prejuicios de la gente, al pecado y el error, que al propio texto inspirado. En cuanto a las aparentes doctrinas enfrentadas de la Biblia hay que decir que suelen ser objeto de enfrentamiento por parte de los polemistas. Toda doctrina y enseñanza bíblica debe, y así lo está, en armonía con el resto de la Escritura. Por tanto cualquier intento de contraposición se debe a la mala intención y al espíritu egoísta del hombre. Es responsabilidad de la Iglesia, la asamblea de verdaderos creyentes, no forzar los textos bíblicos para oponer unos a otros. El aspecto más complejo, sin duda, es el de aquellos pasajes que citan textos de forma aparentemente errónea. Uno de ellos es el propio Mateo 27:9. Enfrentarse a estas citas y textos es un reto para los cristianos. No engaño a nadie si digo que muchas veces he sentido miedo e inquietud espiritual a ver estos textos. Muchas veces me doy cuenta que este miedo proviene de mi concepto de inspiración bíblica o, mejor dicho, de la deformación de mi concepto de inspiración. La Palabra de Dios es inspirada y sin error pero eso no significa que existan textos difíciles de traducir, entender o aceptar por contener lo que consideraríamos inexactitudes. Dichos textos no son abundantes en número, pero existen. Muchas veces se resuelve aplicando en sentido amplio la exégesis y, en el mayor número de casos, conociendo el contexto histórico y gramatical del texto. Sabemos que la cita de Mateo 27:9 no es del Libro del profeta Jeremías, en todo caso podría pertenecer al libro de Zacarías. A pesar de ello desconocemos el motivo por el cual Mateo dijo que las palabras eran de Jeremías. Sin desdeñar el trabajo que los eruditos deben hacer para esclarecer el tema, a los cristianos nos corresponde aceptar humildemente que no tenemos una respuesta satisfactoria para aclarar totalmente esta duda. El Espíritu Santo inspiró al evangelista para que quedase escrito así y nosotros debemos aceptar con humildad el enigma. Debemos orar al Señor para que nos ilumine y nos ayude a entender las partes difíciles de su Palabra. |

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